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Autor Tema: Lee La historia de la salida de Ashton de los testigos de Jehová  (Leído 932 veces)

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Lunes 26 de Oct, 2009, 12:07:43 pm
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Lee La historia de la salida de Ashton de los testigos de Jehová.

INTRODUCCION: Ella nació y creció como una testigo de Jehová de la tercera generación. Su padre adoptivo fue anciano por 17 años y su madre era considerada como una de los ungidos. Ella iba de puerta en puerta de tiempo completo, pero para huir de una situación abusiva en su hogar, a los 23 años de edad, se fue a vivir con su novio y fue excomulgada. Perdida y sola, se volvió a la Palabra de Dios y encontró la “Verdad” en una relación personal con Jesús.

ASHTON
Nací y crecí como una testigo de Jehová de la tercera generación. Mi madre biológica tenía sólo 14 años de edad cuando quedó embarazada de mí. Su padre, mi abuelo, dijo que no podía criar a otro bebé sin ayuda, sobre todo a uno que no tuviera padre. Él ya era un padre soltero tratando de criar 3 hijos por sí sólo. Su esposa, mi abuela, había sido internada en una institución; de modo que mi madre biológica se vio obligada a entregarme en adopción. 

Por coincidencia, la secretaria de la oficina legal que se hizo cargo de la adopción era también una testigo de Jehová y pertenecía a la congregación de mi familia adoptiva. Ella sabía que mis padres adoptivos querían adoptar y les hizo saber acerca de esta muchacha de 14 años que estaba por dar a luz. Se hicieron los arreglos y yo fui adoptada inmediatamente por esta familia de testigos de Jehová. Fui directamente del hospital a su hogar.

Mi padre había sido un anciano en la organización Watchtower por 17 años y mi madre era considerada como una de los miembros ungidos de los testigos de Jehová. Entre los 3 y los 7 años de edad, fui abusada sexualmente por mi abuelo paterno adoptivo. Mi abuelo era un Siervo/Anciano Ministerial de los testigos de Jehová y había servido como un Superintendente de Circuito. Él tenía una hija que era 6 meses mayor que yo y mi madre sospechaba que él estaba abusando de ella sexualmente (mi tía). Mi madre lo había visto hacer algunas cosas inapropiadas con su hija, así que ella fue con mi papá (un anciano) y le contó esto.  Él se negó a creerlo y se rehusó a confrontar a su padre, porque mi madre no tenía a otra persona que lo atestiguara. 

Nadie sabía que él estaba teniendo una conducta inapropiada conmigo también. Él me decía que lo que estaba sucediendo era la manera en que yo podía saber que él me amaba. También me dijo que nadie más me amaba, porque nadie más hacía lo mismo conmigo, así que nunca le conté a nadie porque me hacía sentir especial el hecho que él me amaba tanto como nadie más me amaba. Mi madre mencionó una vez que yo había hecho comentarios acerca de que mi papá no me amaba como lo hacía el abuelo, pero ella nunca relacionó el asunto. Mis padres continuaron llevándonos a su casa por muchos años. Finalmente, nos mudamos a otro estado por diferentes razones. Recuerdo haberme sentido muy triste pues ya no recibiría ese “amor” de mi abuelo nunca más.

Mi abuelo había tenido una conducta inapropiada con mi madre cuando ella tenía ocho meses de embarazo de mi hermano. Yo vi cuando esto sucedió. Mi mamá recurrió nuevamente a mi papá y él nuevamente no lo denunció porque mi mamá no tenía ningún testigo. Yo era demasiada joven para ser testigo.  Mi madre no sabía que yo había visto algo. Yo no le conté a nadie acerca de esto, hasta que cumplí los 18 años. Llevé a mi madre a almorzar y le conté lo que había sucedido, o lo que yo creía que había sucedido porque en mi mente había bloqueado mucho más acerca de esto. Fui llevada entonces a los ancianos y me hicieron narrarles la historia completa en detalle, o todo cuanto pude. Ellos tomaron esta información y fueron con mi abuelo, quien negó todo. Ellos entonces dijeron que ya que él lo negaba todo, yo no tenía testigos y todo había sucedido hace tanto tiempo que nada se podía hacer al respecto y no le podían hacer nada a él. 

Cuando nuestros amigos se enteraron de mi acusación, muchos de ellos se pusieron del lado de mi abuelo.  Casi todos nuestros amigos eligieron permanecer siendo amigos de él y nos dieron la espalda por haberlo acusado de algo tan horrible. Únicamente una familia continuó siendo amiga nuestra y en la actualidad, ella y su esposo también son cristianos nacidos de nuevo.

Antes de ser excomulgada en 1990, yo estaba tratando de ser una “precursora de tiempo completo,” pero mis horas de servicio no estaban a la altura de sus estándares, así que fui rechazada por los ancianos. Tomé la decisión de trabajar mis horas involucrándome en el servicio tanto como pudiera y después intentarlo de nuevo. Aún cuando nunca llegué al estado de “precursora,” se me consideraba en el servicio de “tiempo completo.”

Cuando tenía 23 años de edad, tomé la decisión de pedirle a un hombre en mi trabajo que me ayudara a escapar de mi situación familiar abusiva. Sabía que eso significaría que también tendría que abandonar mi religión, aunque para ese entonces todavía no estaba completamente en contra de sus creencias. Yo sólo sabía que debía huir de una muy mala situación en mi hogar. Terminé íntimamente involucrada con este compañero de trabajo, lo cual resultó en que me llevaran a una “reunión judicial” con los ancianos. Ellos me dijeron que si quería seguir saliendo con mi compañero de trabajo, Kirk, podía hacerlo, pero que no podía tener relaciones con él. Yo sabía que eso significaría que no tendría otra opción más que regresar al ambiente dañino de mi hogar, así que tomé la decisión de decirles “NO” y que no dejaría de ver a este hombre de una manera íntima. Ellos me dijeron que por causa de mi elección, ellos no tenían otra opción más que excomulgarme. Yo dije “está bien” y me fui. Por causa de mis decisiones, toda mi familia me rechazó por más de dos años.

Dos años después me casé con Kirk y hemos estado casados ya por 15 años. Tenemos dos hijos, de 14 y 3 años de edad. Después de mi boda, mi familia finalmente me contactó de nuevo y me dijeron que mi madre había estado leyendo la Biblia diligentemente. Cuando estaba en la organización, mi madre había estado luchando con algunas de las enseñanzas de la Watchtower y había pasado muchas horas en un estudio personal de la Biblia, sin utilizar las publicaciones de la Watchtower. Por medio de este estudio personal, ella observó algunas cosas que le mostraron que la Watchtower era una religión falsa. Una de las cosas de las que se percató era de que Jesús es divino y que el Arcángel Miguel no lo es, como enseña la Watchtower. 

Los miembros de mi familia me informaron que iban a dejar la Watchtower. Para ese entonces, yo estaba en el proceso de considerar la reintegración a la organización, para poder recuperar a mi familia, pero cuando descubrí que ellos estaban planeando salirse, decidí quedarme excomulgada y no regresar. Toda mi familia dejó la Watchtower en 1992.

Aún cuando fui expulsada en 1990, mantuve la mayoría de las creencias y el modo de pensar de la Watchtower hasta el 2005. Cuando recién abandoné la Watchtower, mi madre se convirtió en mi “gurú,” la persona a la que yo recurría para los asuntos espirituales. Después de dejar la Watchtower, ella había comenzado a leer la Biblia por 18 horas al día y me llamaba, y me contaba acerca de las cosas que estaba aprendiendo, o nos reuníamos y me mostraba lo que había descubierto en sus lecturas. Mucho de esto se trataba de cosas que ella realmente no entendía, así que trataba de adivinar y decía: “Esto debe significar tal cosa...” Con el tiempo, sus errores la llevaron a creer que había tenido vidas anteriores y comenzó a creer en la reencarnación. Ella, en la actualidad, está completamente entregada a esta creencia, y cree que ella y que toda su familia (yo también) hemos tenido vidas anteriores y que realmente somos personas de la Biblia reencarnadas. Ella también cree que es uno de los dos testigos de Apocalipsis 11.

Finalmente, ella y yo tuvimos una discusión que causó que dejáramos de hablarnos por unos 6 meses.  Durante ese tiempo, comencé a leer la Biblia por mí misma y dejé de depender de mi mamá para satisfacer mis necesidades espirituales. Fue entonces cuando descubrí mi necesidad de conocer a Jesucristo como mi Salvador personal. Durante semanas, leí todo lo que pude. Comencé a estudiar las Escrituras acerca de la salvación, nacer de nuevo y la Deidad de Jesús. Investigué muchos sitios en la Internet que también trataban con los ex-testigos de Jehová, lo cual me llevó a Paltalk, donde conocí a una mujer llamada Barb en un salón de chat de ex-testigos de Jehová. Ella ha sido de gran ayuda para mí en los tres años que la he conocido.

Cuando comencé a leer acerca de que necesitaba conocer a Jesús de manera personal, que mi salvación no estaba en todas las cosas que había estado haciendo, que se trataba simplemente de creer, arrepentirse y conocer QUIÉN es Él, al principio me sentí muy enojada por haber sido engañada toda mi vida. Se me había negado el amor de Cristo y aquella relación muy necesaria con Él, aquella relación personal de un padre hacia un hijo muy amado. Pero pasé de la ira y la tristeza a tener un gozo puro y una plenitud cuando finalmente me di cuenta a Quién tengo ahora en mi vida. NADIE puede quitarme eso y finalmente pude descansar de todas mis obras. El darme cuenta de que todo lo que tenía que hacer era creer en su nombre y sería salva, me golpeó como una tonelada de ladrillos. Ese fue el día en que todo mi mundo cambió. Me deshice de mis pecados; los confesé en voz alta; y oré pidiéndole a Dios que me revelara todo aquello de lo que necesitaba arrepentirme. 

Aún cuando nunca había realizado la oración del pecador “oficial,” en mi corazón sabía que me había convertido en HIJA SUYA, que era diferente y que ya no viviría la vida que había estado viviendo. Poco tiempo después, noté que había dejado de llamarle Jehová para comenzar a llamarle Padre, pero aún el día de hoy no estoy completamente segura a quién le estoy orando, al Padre o al Hijo, así que oro a ambos y dirijo mis oraciones a ambos. Incluso oro al Espíritu Santo cuando necesito sabiduría y entendimiento durante mi estudio de la Biblia. Un mes, después de venir a Cristo, comencé a buscar una iglesia local para poder ser bautizada apropiadamente en el nombre del Padre, Hijo y Espíritu Santo. Encontré una iglesia estupenda y mi familia y yo hemos estado asistiendo allí desde entonces.

Seis meses después de encontrar una iglesia, mi madre decidió hablarme nuevamente. Finalmente nuestra conversación llegó al tema de mi salvación porque ella notó una diferencia en mí y en la manera en que yo era capaz de entender las Escrituras por mí misma. Cuando le hablé acerca de lo que había sucedido conmigo, se puso muy contenta hasta que le conté que había sido re-bautizada en una iglesia cristiana. Entonces me dijo de inmediato que ya no podía hablar más conmigo y colgó el teléfono. Me ha estado rechazando desde entonces. Así es como ella trata con las personas que no creen lo que ella cree. Ella piensa que tengo un problema eterno porque elegí asistir a una iglesia que es parte de lo que ella cree ser “Babilonia la Grande” y que voy a morir en “sus” pecados. Mis padres aún no aceptan nada que tenga que ver con el cristianismo ortodoxo. Mi madre continúa orando a Jehová tal como lo hacía cuando estaba en la Watchtower. Yo oro por ellos diariamente para que un día puedan salir del control mental que ejerce la Watchtower sobre ellos, que definitivamente aún está presente en sus vidas.

El día de hoy, junto con mi esposo Kirk, quien nunca fue un testigo de Jehová y nuestro hijo mayor Derek, soy una hija de Dios nacida de nuevo. ¡Alabado sea el Señor! Mi familia y yo estudiamos la Palabra de Dios a diario, compartiendo su amor con otros. Sentimos fuertemente que es importante estar en comunión con otros cristianos nacidos de nuevo así que estamos activos en nuestra iglesia local. Es nuestro amor por Dios lo que nos estimula a desear que todos lleguen a un conocimiento salvador de Jesucristo y que experimenten al Espíritu morando en su interior, que sólo Él puede ofrecer. Mi caminar con Jesús está siempre en crecimiento, a través del estudio Bíblico diario y la oración diaria. 

Yo no había crecido haciendo estas cosas a diario en nuestro hogar cuando éramos testigos de Jehová, de modo que siempre sigo siendo una obra en curso, pero mi amor por Cristo me obliga a querer conocerle más y estar más cerca de Él todos los días. Cuando comencé a leer la Biblia por mí misma y descubrí mi necesidad de Jesucristo en mi vida, realmente no tenía idea de Quién era Él y lo que realmente significaba en las vidas de los cristianos verdaderos. Pero desde que llegué a conocerlo como mi Señor y Salvador personal, en marzo del 2005, yo sé, sin lugar a dudas, que Jesús murió por MÍ personalmente y que sin una relación con Él, con seguridad moriría en el infierno.

Dios me ha estado ayudando a recuperarme de mis experiencias. Siempre que cuento mi testimonio, soy más fortalecida en mi espíritu y agradecida a Dios por haber protegido mi corazón y mi mente durante mi vida. Me preocupo por toda persona que esté dejando a los testigos de Jehová. Habiendo atravesado por abuso sexual y maltrato infantil en las manos de miembros de mi familia y amistades de los testigos de Jehová, puedo ser de mucha ayuda en esta área también. He sufrido muchos de los efectos del abuso, incluyendo asuntos de mi alimentación y promiscuidad, pero sí permanecí virgen hasta los 23 años de edad. Intenté suicidarme, estallaba en ataques de ira en contra de todos y todo lo que me rodeaba y aún intento sabotear relaciones cuando la gente se me acerca mucho, pero mi Jesús me está ayudando a recuperarme de estas cosas y soy más fuerte cada día.

NO le voy a pedir a Dios que quite mi pasado de mí, porque tengo un testimonio que puede ayudar a otros que han estado en la misma situación que yo. También crecí con una vida de oración a Jehová. Estuve muy sola debido a los períodos largos de castigo, cuando mi madre me encerraba en mi habitación. Más adelante, me percaté que esto se debía a que ella no era capaz de tratar con mis problemas y que le era más fácil encerrarme en mi habitación que tratar conmigo, de modo que esas largas horas sin nada que hacer las pasaba en oración a Jehová, acerca de cosas tontas, pero de todos modos oraba, porque sentía que Él estaba allí escuchándome cuando nadie más lo hacía. Mi pasado me llevó a donde estoy el día de hoy y me siento feliz de estar en los brazos amorosos de mi Jesús. Mi corazón está lleno de amor por aquellos que han estado donde yo estuve, ¡y quiero que conozcan el mismo gozo y paz que ahora tengo en mi Señor Jesús!