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Autor Tema: Lee la Historia de la salida de Christine de los testigos de Jehová.  (Leído 971 veces)

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Lunes 26 de Oct, 2009, 12:44:57 pm
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Christine - A pesar del abuso sexual y la falta de amor y aceptación que experimentó conforme crecía con los testigos de Jehová, Christine aún creía que esa religión era “la Verdad” y sirvió como Precursora Regular. Pero por dentro, ella se sentía indigna, culpable y temerosa de lo que le podría pasar en el Armagedón. Finalmente, clamó desesperadamente: “Jesús dijo, ‘Tomen mi carga porque es suave y ligera,’ ¡pero no es ligero, Jehová! ¡Es más como cemento!” Cuando Jehová le abrió sus ojos a Jesús, su verdadero Pastor, ella encontró el amor, la gracia y seguridad que había anhelado durante toda su vida.


Nací en 1949 en Inglaterra. Cuando mi madre estaba embarazada de mi, mi tía, quien era testigo de Jehová, convenció a mi madre para que comenzara un “Estudio Bíblico” con una de sus amigas que también era testigo de Jehová. La mujer que estudiaba con mi madre era considerada como parte del “remanente ungido” de los 144.000 1. que se menciona en Apocalipsis 7 y 14. Por eso, mi madre y padre se unieron a los testigos de Jehová incluso antes de que yo hubiera nacido.

Mi madre comenzó a tener hemorragias durante su embarazo y casi pierde al bebé. El doctor le dijo que debía descansar o perdería a su bebé. Durante este tiempo, ella oró a Jehová Dios: “Si tengo este bebé, te lo entregaré y te servirá por el resto de su vida.” Fue fiel a su promesa y poco después de que nací, ya era llevada de puerta en puerta esparciendo el “evangelio” de los testigos de Jehová con mi madre, semana tras semana. Por eso, nací en una familia de testigos de Jehová y crecí creyendo que esta religión era la única verdad.

Cuando nací, tenía una hermana 13 años mayor que yo, que comprensiblemente, se volvió muy celosa de mí y comenzó a rebelarse en contra de nuestros padres. Ella ocasionaba muchos problemas a mi familia porque sentía que toda la atención se me estaba dando a mí. Finalmente, se casó a los 18 años de edad y tuvo un hijo cuando yo tenía 7 u 8 años de edad.

Durante aquellos primeros años, yo era una niñita muy feliz hasta que un día mi madre me dejó sola con el esposo de mi hermana que vivía en el departamento de abajo. Esto ocasionó un cambio dramático en mi vida porque él comenzó a abusar sexualmente de mí. Agradezco a mi querido Señor que nunca llegó a violarme, pero este evento cambió mi vida y me convertí en una persona llena de sentimientos de culpa y aterrorizada de la ira de Dios de ahí en adelante.

Después de un tiempo, reuní el valor suficiente para decirles a mis padres lo que me había sucedido. Lo único que mi padre dijo fue: “Bueno, ¿y qué quieres que yo haga al respecto?” Luego me dijo que la policía metería a mi cuñado en la cárcel y preguntó: “¿Es eso lo que quieres? El esposo de tu hermana estará en prisión y tu sobrinito no tendrá a su papá.” Y continuó diciendo: “No quiero volver a escuchar acerca de esto,” y me dijo que sólo me mantuviera lejos de mi cuñado. Como mi hermana y su esposo también eran testigos de Jehová para aquel entonces, mi padre me advirtió que si se daba a conocer este asunto, también traería reproche a Jehová y la Sociedad Watchtower, y además él sería excomulgado.

A partir de ese día, cambié totalmente, de ser una niñita feliz e inocente, a ser una persona que se sentía completamente sola, rechazada y sin amor. Si tan sólo mi madre o mi padre me hubieran sentado en su regazo para explicarme que lo que me había sucedido no era mi culpa, yo hubiera confiado en ellos. En lugar de eso, sentí que ya no podía confiar más en ellos ni en cualquier otra persona. Recuerdo haber pensando: “¿Por qué Dios permitió que me sucediera esto?”

Yo sólo conocía a Jehová como un Dios Grande y Temeroso que castiga a los malvados. Debido a la culpa que sentía, creía también que había ocasionado que Él estuviera muy enojado conmigo. Sudaba con temor, con miedo de lo que me pudiera suceder; sin embargo, mientras tanto, la persona que abusó de mí llevaba su vida normal como testigo de Jehová. Él era un Siervo Ministerial y se subía en la plataforma en el Salón del Reino a dar conferencias. Le pregunté a Dios, “¿Por qué permites que este hombre se salga con la suya habiendo abusado de una niñita?” Poco después de mi oración a Dios, mi abusador fue quitado de esta posición y nunca más regresó a ella. De hecho, nunca más le permitieron predicar o hablar en público, y yo dije: “¡Gracias Jehová por responder a mi oración!”

Aún con esta oración respondida, mi vida parecía no tener ningún significado. Pensaba que Dios ya no quería conocerme, pero de algún modo algo dentro de mí me dio el valor para continuar. Mi madre me llevaba a predicar cada semana y durante ese tiempo vimos mucha pobreza. Vivíamos en el sureste de Londres, el cual tenía áreas muy hermosas, pero también había algunos lugares de los que la mayoría de la gente no quería saber nada.

Visitábamos un edificio grande y antiguo llamado “La Casa a Medio Camino,” utilizado para madres solteras y sus hijos. El lugar era tan sucio que aún puedo sentir su olor mientras escribo estas líneas. La experiencia de visitar ese lugar fue horrible; sentía lástima y compasión por aquellas personas. Pero debido a que yo era una testigo de Jehová, nunca supe realmente cómo manejar esta situación tan triste. Lo único que podíamos ofrecerles eran las revistas llamadas La Atalaya y ¡Despertad! las cuales nunca hicieron nada para ayudar a resolver sus muchos problemas. Oh, ¡cómo necesitaban saber que Dios les amaba! Pero ¿cómo podríamos nosotros decirles eso?, cuando, siendo testigos de Jehová, nunca supimos que lo que realmente necesitaban era que Jesucristo les ayudara a salir de su condición miserable. Ni siquiera ofrecimos orar por ellas, del mismo modo en que no sabíamos cómo orar correctamente por nosotros mismos. Por lo tanto, fuimos incapaces de ayudar a estas pobres madres solteras a salir de su condición desesperada.

Mi viaje por el camino de la vida pareció pasar de una situación horrible a otra. Mi padre comenzó a tener un “estudio bíblico” de la Watchtower con un hombre. Este era un hombre solitario, sin familia ni amigos. Sin embargo, después de unas pocas semanas, mi padre lo invitó a vivir con nosotros; aún cuando él no tenía idea de dónde venía este hombre, ni quién era realmente. Mi padre sólo estaba interesado en que este hombre se convirtiera en un testigo de Jehová. Después de un corto tiempo, este hombre se volvió “parte de la familia” y comenzó a interesarse en mí, comprándome cosas como dulces, caramelos y joyas. Mirando hacia atrás, me parece muy extraño que mi padre y mi madre no parecían estar muy preocupados por su conducta.

Después de un tiempo, el hombre comenzó a hacer dibujos de las parte íntimas de su cuerpo. Yo estaba muy impactada, pero pensé que no había propósito en contarle a mis padres porque lo barrerían debajo de la alfombra como lo hicieron anteriormente. Finalmente, una noche él se asomó a la puerta de mi habitación, que quedaba junto a la suya. (Sí, ¡en la habitación junto a la mía es donde mis padres pusieron a este hombre del cual no sabían nada!). Entonces me preguntó si yo le permitiría hacerme las cosas que me había mostrado en los dibujos; aquellas cosas que la mujer testigo de Jehová, con quien acababa de salir, no le había permitido hacerle. En ese momento, apareció mi padre y le preguntó qué hacía a la puerta de mi habitación.  Ellos se retiraron a la habitación de él y mi padre le dijo que nunca más entrara en mi habitación. Sin embargo, le permitieron permanecer en nuestra casa.

Durante aquel tiempo, mis padres comenzaron a salir a predicar juntos todos los miércoles por las noches, y a mí me dejaban sola con el “pedófilo” testigo de Jehová viviendo arriba, y mi cuñado, igualmente “pedófilo,” viviendo abajo. A esa edad vulnerable, mis padres me dejaban sola desde las siete hasta las once de la noche, lo cual, a los nueve años de edad, era como vivir una pesadilla. Pero gracias a Dios, aquellos hombres nunca se me acercaron de nuevo. ¡Alabado sea el Señor!

Mientras crecía, comencé a salir con muchachos que eran testigos de Jehová y todos ellos me trataban con respeto. Pero cuando tenía 15 años de edad, salí con un “hermano” que era 10 años mayor que yo.  Más tarde me enteré que le gustaban mucho las mujeres jóvenes, y ahora que miro en retrospectiva, me doy cuenta de que estuve en una situación muy peligrosa, ya que también intentó tener relaciones sexuales conmigo.  Posteriormente aprendí de otras “hermanas” en la congregación que él se había hecho el hábito de salir con mujeres jóvenes con el mismo propósito. Pude ver que era un depredador muy peligroso, miembro de los testigos de Jehová.

Cuando estaba por terminar la escuela, mi maestro me dijo que podría ir a estudiar artes, porque tenía talento en esta área, pero mi madre insistió que sería mejor para mí servir a Jehová de tiempo completo ya que el Armagedón estaba muy cerca. Así que, en lugar de ir a un instituto de artes cuando terminé la escuela, trabajaba medio tiempo para mis padres en su Casa de huéspedes e iba de puerta en puerta como Precursora Regular de los testigos de Jehová durante el resto del tiempo. Fue durante este tiempo que conocí a alguien cercano a mi edad. Entre más nos conocíamos el uno al otro, nos enamoramos. Su nombre es David, y el también tiene su testimonio en este sitio Web. Él también era un Precursor Regular y gradualmente comenzamos a acercarnos más y más en nuestra relación. Yo sabía que necesitaba hablarle acerca de todo lo que me había sucedido de niña. Ni que decir que él se enfureció mucho con estos hombres, pero ambos sabíamos que no tenía sentido llevar este problema a los ancianos, ya que ellos tampoco hubieran hecho nada.

Después de salir por dos años, nos casamos cuando yo tenía 18 y Dave 20 años de edad. Más adelante, tuvimos dos hijas hermosas llamadas Naomi y Lisa, pero nuestro matrimonio no fue fácil.  El abuso me afectó más de lo que me había dado cuenta y me volví muy celosa y posesiva. Sentía que algo faltaba en nuestro matrimonio o en mi vida. Me sentía muy revuelta emocionalmente. En retrospectiva, ahora se que yo necesitaba al Señor en mi vida. Como testigos de Jehová, nunca orábamos el uno por el otro, porque teníamos la tendencia de guardarnos cada quien nuestros asuntos. David incluso se avergonzaba de orar con las niñas y conmigo, a pesar de que era un Anciano (un líder).

A mediados de los años setenta, sufrí una terrible depresión crónica y me recetaron Valium, pero lo único que los ancianos podían decir era: “¿Cómo puedes sufrir de depresión creyendo en Jehová Dios?” De modo que, nuevamente, la culpabilidad comenzó. Muy en el fondo, me sentía indigna, culpable y temerosa de lo que me sucedería en el Armagedón. En los años subsiguientes nos mudamos cuatro veces y vivimos en cuatro áreas diferentes del Reino Unido y Dave servía como anciano de los testigos de Jehová en muchas de estas localidades. En una ciudad, buscamos sentirnos aceptados en tres congregaciones diferentes, pero entre más nos acercábamos a ellos, más aislados nos sentíamos de todos. Hubo una gran ruptura cuando nuestra hija menor, Lisa, fue excomulgada en 1995. Este evento nos hirió y nos estresó mucho debido a la falta completa de amor mostrada hacia todos nosotros. Recuerdo haber sentido que esta religión se había vuelto como un bloque de cemento sobre mis hombros.

Un día, en desesperación, clamé a Jehová y le dije: “Jesús dijo, ‘Tomen mi carga porque es suave y ligera,’ ¡pero Jehová no es ligero! ¡Es más como cemento!” Más tarde, me quedé en casa y comencé a leer el libro de Mateo mientras Dave iba a una reunión. Cuando leí el capítulo ocho, versículo once, me asombré de ver que Abraham, Isaac y Jacob estarán en el cielo. Ese fue un momento muy determinante para mí. Aún cuando todavía estaba atrapada por el temor y la culpa, mis ojos comenzaron a abrirse.
Para aquel entonces, Dave había renunciado a ser un anciano y sentía que siempre estaba bajo la sospecha de los hermanos. Esto tampoco me hacía sentir mejor. Finalmente, en 1999, Dave entró a la Internet y escribió “testigos de Jehová.” Comenzó a leer información que él sintió que se le había ocultado durante años; pero yo odiaba escucharlo hablar así acerca de la Sociedad. Yo le gritaba diciéndole que se había vuelto un apóstata. Incluso oré para que Jehová hiciese estallar su computadora, y justo al día siguiente esto sucedió; el suministro de energía eléctrica estalló y ocasionó mucho daño.

Con el tiempo hizo que me sentara frente a la computadora y leyera la información acerca de la involucración de la Watchtower con las Naciones Unidas en calidad de ONG (la Sociedad Watchtower enseñaba que la ONU era parte de la Bestia Salvaje de Apocalipsis 2. ).  Fue entonces que me percaté de que, si no hubo “hipocresía” por parte de la Sociedad al ser una ONG con fines bibliotecarios, ¿por qué “renunciaron” tan rápidamente en cuanto esto se dio a conocer al público?

Tardamos otro año para apartarnos completamente de las reuniones de los testigos de Jehová. Esto sucedió en junio del 2001. Durante los siguientes 18 meses, estuvimos en un desierto espiritual y no nos desasociamos oficialmente de la Sociedad hasta después de este tiempo, pero sabíamos en nuestros corazones que anhelábamos a Dios más que nunca. De pronto, en noviembre del 2002, Dave me dijo que iba a ir a una iglesia cristiana y yo no me opuse. Después de dos semanas, entregó su vida a Jesucristo y yo le seguí 2 semanas después. 

Una transformación sorprendente sucedió en nuestras vidas en un lapso de tiempo bastante corto. Ambos fuimos bautizados en agua como seguidores de Jesucristo en mayo del 2003 y dentro de poco tiempo comenzamos a servir en el Equipo Ministerial de la iglesia. Incluso le pidieron a Dave que predicara unas cuantas veces los domingos en la mañana. Después de unos cuantos meses, nuestras dos hijas y sus esposos también recibieron a Jesucristo en sus vidas. Luego, en el año 2006, inesperadamente, el Señor me habló y me dijo que debíamos mudarnos al extranjero, lo cual es algo que nunca había deseado hacer. El Señor nos dirigió a un lugar que ni siquiera me gustaba cuando fuimos por primera vez en 1995. Es un lugar muy caluroso y a mí no me gusta el calor, además, se encuentra a unos 3.500 kilómetros del Reino Unido. Tenemos 2 hijas y 5 nietos, y a nuestra hija mayor le diagnosticaron un linfoma pulmonar en el 2005. Sin embargo, en obediencia al llamado del Señor, vendimos nuestra casa en Inglaterra y nos mudamos a Chipre en el año 2007.

Creemos que el Señor nos dirigió a este lugar para que le sirvamos de una manera más completa. Muchos testigos de Jehová viven en Chipre y creemos que cuando el Señor decida sacudir aún más a esta religión, muchos de ellos serán liberados del cautiverio y buscarán conocer al Señor Jesucristo como su único Dios verdadero y Padre. Sabemos que Yahweh está buscando gente que tenga una fe inquebrantable en Él y que sean obedientes a su voz. Jesús dijo que sus ovejas oirían su voz y ellas le conocerían. Muchos mercenarios afirman hablar con la voz de Jesús, pero si somos ovejas de Jesús, le conoceremos y le seguiremos sólo a Él.

Sé por experiencia personal cuán aterrador fue abandonar una religión que, según me habían enseñado desde mi niñez, era la única “verdad,” pero cuando el Señor me habló directamente, supe que sólo Él me podía librar de mi cautiverio al concepto de una religión falsa. Si tú te encuentras en una situación similar, te exhorto a que le pidas al Señor Jesús que venga a tu vida y que te llene con su Gracia. Como testigo de Jehová, nunca supe siquiera lo que era la gracia. Gracia es el amor de Jesús derramado abundantemente sobre nosotros, aún cuando no lo merecemos y definitivamente, no lo podemos ganar. Efesios 1:3-8 dice:

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en El antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de El. En amor nos predestinó para adopción como hijos para sí mediante Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia que gratuitamente ha impartido sobre nosotros en el Amado. En El tenemos redención mediante su sangre, el perdón de nuestros pecados según las riquezas de su gracia que ha hecho abundar para con nosotros. En toda sabiduría y discernimiento.” 3.

La gracia de Dios abarca toda buena dádiva que el Padre anhela darnos, ¡por medio de su maravilloso Hijo Jesucristo!

En su amor,

Christine

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1. Los 144.000 son considerados por la Sociedad Watchtower como los únicos escogidos para ir al cielo.
2. Vea ¡Babilonia la Grande ha caído!” ¡El reino de Dios domina!, 1972, p. 218
3. Tomado de La Biblia de las Américas.

Fuente: http://www.4jehova.org/extj-christine.php