Welcome to Comunidad 100% Cristiana

Autor Tema: 1Co 11:10 (...por causa de los ángeles)  (Leído 3891 veces)

0 Usuarios y 1 Visitante están viendo este tema.

Jueves 06 de Nov, 2014, 16:30:31 pm
Respuesta #30
  • Siervo(a) de Dios
  • *****
  • Mensajes: 224
  • Reputation: +5/-0
    • Email
Respondo a imagen97"

Eso no es cierto: no "se pidió respeto", SE ACUSÓ DE INSULTAR, UTILIZANDO LA PALABRA DE DIOS PARA ELLO.
Eso, en mi criterio, es una acusación grave.

Cordiales saludos a todos.
Jueves 06 de Nov, 2014, 18:19:01 pm
Respuesta #31
  • Usuario Honorable
  • *
  • Mensajes: 775
  • Reputation: +77/-0
  • Sexo: Masculino
    • Email

Cordiales saludos a todos.

Cordiales saludos para ti tb. Bendiciones
“Muchos son los cristianos que marcan sus Biblias, pero pocos los que se dejan marcar por ella”.
Sábado 08 de Nov, 2014, 04:17:51 am
Respuesta #32
  • Siervo(a) de Dios
  • *****
  • Mensajes: 224
  • Reputation: +5/-0
    • Email
¿Qué os parecen estos textos? ¿Acaso indican que el Señor Jesucristo, o el apóstol Pablo eran unos arrogantes ofensores, que insultaban gratuitamente a las personas, y proferían palabras duras sin motivo?

1- Cuando Elimas, el mago (y también falso profeta: estos son los que más daño hacen a la causa de Dios, los que se las dan de ser "Sus enviados, sus mensajeros, sus voceros", sin serlo) intentaba apartar de la fe al procónsul Sergio Paulo,

"Entonces Saulo, que también es Pablo, lleno del Espíritu Santo, fijando en él los ojos, le dijo:

 --¡Lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia! ¿No cesarás de trastornar los caminos rectos del Señor? Ahora, pues, la mano del Señor está contra ti, y quedarás ciego y no verás el sol por algún tiempo" (Hch.13:9-11).

Estas son palabras ciertamente muy duras (a lo mejor es que Pablo, como  no era latino, su cultura era recia, seca, sin adornos superfluos ni florituras, como somos algunos castellanos).

2- Al Señor Jesucristo no le dolían prendas en llamar las cosas por su nombre. Y nunca toleró que la gente (más concretamente, los religiosos) tergiversaran la Palabra de Dios:

"Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo:

»“Este pueblo de labios me honra, mas su corazón está lejos de mí,
pues en vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres”. (Mt.15:7-9).

3- Cuando el Señor Jesucristo fue invitado por un fariseo a comer, Lc.11:37-54, (un honor que recibía de aquel hombre de reputada religiosidad), ante los pensamientos de Su anfitrión (aparentemente correctos, pero no eran más que pura fachada rerligiosa: lo cual se evidencia en el legalismo que exhibía), el Señor no pudo permanecer callado. Y ante semejante ignorancia de la Palabra de Dios, e hipocresía (que ni siquiera el fariseo dijo, sino que únicamente lo concibió en su corazón), el Señor reaccionó "¿desconsideradamente?", y uno -en principio- podría asombrarse de que el Señor no fuera más amable, o al menos "cortés" con el que le había invitado a comer, y que aprovechase semejante ocasión (donde pareciera que lo correcto era "dar las gracias, y ser condescendiente con el anfitrión"), para criticar duramente toda su conducta:

"Tan pronto terminó de hablar, un fariseo le rogó que comiera con él; y entrando Jesús en la casa, se sentó a la mesa. El fariseo, cuando lo vio, se extrañó de que no se hubiera lavado antes de comer. Pero el Señor le dijo:

--Vosotros los fariseos limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de rapacidad y de maldad. ¡Necios!, el que hizo lo de fuera, ¿no hizo también lo de dentro?  Dad limosna de lo que tenéis, y entonces todo os será limpio.
 
 »Pero ¡ay de vosotros, fariseos!, que diezmáis la menta, la ruda y toda hortaliza, y pasáis por alto la justicia y el amor de Dios. Esto os era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello.
 
 »¡Ay de vosotros, fariseos!, que amáis las primeras sillas en las sinagogas y las salutaciones en las plazas.
 
»¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, que sois como sepulcros que no se ven, y los hombres que andan por encima no lo saben.

Respondiendo uno de los intérpretes de la Ley, le dijo:
 
--Maestro, cuando dices esto, también nos ofendes a nosotros.

Él dijo:
--¡Ay de vosotros también, intérpretes de la Ley!, porque cargáis a los hombres con cargas que no pueden llevar, pero vosotros ni aun con un dedo las tocáis.

»¡Ay de vosotros, que edificáis los sepulcros de los profetas a quienes mataron vuestros padres!  De modo que sois testigos y consentidores de los hechos de vuestros padres; a la verdad ellos los mataron, pero vosotros edificáis sus sepulcros.

»Por eso la sabiduría de Dios también dijo: “Les enviaré profetas y apóstoles; y de ellos, a unos matarán y a otros perseguirán”, para que se demande de esta generación la sangre de todos los profetas que se ha derramado desde la fundación del mundo, desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que murió entre el altar y el Templo; sí, os digo que será demandada de esta generación.

»¡Ay de vosotros, intérpretes de la Ley!, porque habéis quitado la llave de la ciencia; vosotros mismos no entrasteis, y a los que entraban se lo impedisteis.

Diciéndoles él estas cosas, los escribas y los fariseos comenzaron a acosarlo en gran manera y a provocarlo para que hablara de muchas cosas, acechándolo y procurando cazar alguna palabra de su boca para acusarlo".

Ciertamente es chocante la conducta del Señor, y Su reacción (con una crítica aparentemente desmesurada, y que no "venía a cuento"; pareciera que no era la ocasión) a un hombre que cortesmente Le había invitado a su casa, nada menos que a comer. Pero la actitud del Señor levantó ampollas en los religiosos, que -entonces, como ahora son Sus enemigos, y enemigos de Sus hijos- e ingnoran el verdadero sentido tanto de la Palabra de Dios, como de lo que Ésta produce en el corazón (y la conducta) de los que son Suyos.

Es que para el Señor Jesucristo, lo primero eran los intereses de Dios (tal y como Sus mismos enemigos reconocían, Mt.22:16). Y no perdía nunca ese objetivo en Su mente (Jn.4:34; 8:29), y mucho menos por "guardar las formas" con aquellos que se jactaban de ser creyentes, sin realmente serlo. A éstos no podía soportarlos. Al Señor Jesucristo no le importaba tanto Su propia reputación, sino la de Su Padre y la Palabra de Éste (Jn.8:50; ver también 5:41; 7:18; 8:54-55).

Tengamos cuidado, pues cuando hacemos como hacían estos fariseos, lo único que logramos es que "se nos vea el plumero".

NOTA: Hay muchos más textos que muestran lo que estoy tratando de decir. Pero para no hacer este comentario muy extenso, los dejo en reserva.

Saludos a todos.



Lunes 24 de Nov, 2014, 22:48:21 pm
Respuesta #33
  • Siervo(a) de Dios
  • *****
  • Mensajes: 227
  • Reputation: +2/-0
  • Sexo: Masculino
No veo ningún argumento a favor de su posición; no repito mi intervención, que los demás juzguen lo que pasa aquí.

Saludos.
Miércoles 26 de Nov, 2014, 21:06:56 pm
Respuesta #34
  • Siervo(a) de Dios
  • *****
  • Mensajes: 224
  • Reputation: +5/-0
    • Email
respondo a Eduardo:

Tal vez sea cierto que en los textos que aporto de las Escrituras "no seas capaz de ver" ningún argumento a favor de mi posición: que no siempre responder de forma contundente equivale a ser ofensor, o a hacer las cosas "sin el amor de Dios".

NOTA: hablar de forma contundente puede manifestar: seguridad, certeza, indignación, tolerancia cero (con algún error), claridad, etc. La ofensa está más en la intención de las palabras, que en las palabras en sí. Cuando alguien se dirige a otro con la única intención de herirle, de menospreciarle, de humillarle, etc., aunque sea sutil y cortésmente, le está ofendiendo. No le está respetando. Y aunque maneje la "diplomacia" y la astucia para hacerlo, está faltando al amor.

Jesucristo no obró así nunca, ni Sus apóstoles. Eso es lo que prueban esos pasajes que he copiado. Claro, como el resto de las Escrituras, sólo lo prueban a "los que tienen oídos para oír".
Viernes 28 de Nov, 2014, 07:04:10 am
Respuesta #35
  • Siervo(a) de Dios
  • *****
  • Mensajes: 224
  • Reputation: +5/-0
    • Email
¡Cuidado!:

Muchos, confunden al amor de Dios con la adulación. Al no conocer a Dios, sustituyen Su amor por un sucedáneo: las lisonjas y la cortesía hueca (la gloria que proviene de ellos mismos, Jn.12:43).

Los que buscan la gloria de los hombres (sus lisonjas, sus parabienes, sus encomios, sus salutaciones, su adulación, agradarles), no pueden creer (Jn.5:44; Gá.1:10). Y evidencian que no creen, cuando usan de fariseísmo (fingimiento, simulación): Jn.8:19.

Cordiales saludos para todos: los que son mis hermanos en Cristo, y los que no creen (pero son religiosos).
Jueves 12 de Feb, 2015, 21:16:07 pm
Respuesta #36
  • Simpatizante
  • *
  • Mensajes: 32
  • Reputation: +0/-0
  • Sexo: Masculino
  • Consagrado Para Cristo
En los mensajes a los ángeles de las 7 Iglesias en Apocalipsis, esos 'ángeles' son los pastores de dichas congregaciones. ¿Por ahí irá el asunto?
El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente. (Salmo 91:1).