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Autor Tema: "APACENTAD LA GREY DE DIOS"  (Leído 368 veces)

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Sábado 09 de Jul, 2016, 13:55:40 pm
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"APACENTAD LA GREY DE DIOS"

"Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto;" 1 Pedro 5:2

Pedro se dirige no a los que se van lejos, sino a los que se quedan, es decir, a los ancianos de las iglesias destinatarias de su carta. A ellos les dice: "Apacentad la grey de Dios que os ha sido confiada", ocupaos de ella. ¿Qué quiere decir "apacentar"? Lo mismo que "pastorear".

Un anciano, es una persona que tiene la madurez espiritual suficiente y la calificación del Espíritu Santo para cuidar, proteger, consolar a las ovejas cuando se hallen desanimadas y cansadas; guiarlas por sendas de justicia, proveyendo alimento espiritual.

se apacienta a la grey cuando además de esto, los hermanos reciben del liderazgo el amor de Cristo en sus necesidades y aflicciones, en sus triunfos y derrotas, en la enfermedad y en la salud; el anciano está enterado de lo que le ocurre a las ovejas y las pastorea con amor; las reprende cuando es necesario y las restaura en la unidad del cuerpo de Cristo; ora por ellas y con ellas y las acompaña, en general, en su peregrinar por esta vida.

Tiene la responsabilidad de cuidar a los nuevos creyentes, las almas deben ser tratadas como personas y no como otro número o beneficio egoísta suyo o para la iglesia. Además de la enseñanza; el pastor, líder o anciano del señor, ejercita supervisión sobre la grey mediante el ejemplo de su vida.

ser un pastor requiere mezclarse entre las ovejas, no es lo mismo el liderazgo desde arriba que el liderazgo interno ya que un líder efectivo no vigila a sus ovejas desde atrás sino desde el frente, lo ven e imitan sus acciones. Nada de esto puede realizarse a no ser que el liderazgo halla sido efectivamente llamado por el Señor para realizar esta ardua función.

En esta época de “mega-iglesias” es fácil percatarse de la poca posibilidad de que los asistentes estén siendo pastoreados.

No se pastorea sólo desde el púlpito, allí se enseña, se exhorta y se guía en la sana doctrina, pero el púlpito no es lugar para pastorear a los hermanos como la Biblia dice que debe hacerse.

Las iglesias que carecen de un pastorado responsable y espiritual bíblico, comprometen la unidad de la iglesia y la salud espiritual de los congregados. Desde el comienzo algunos ancianos de la iglesia manejaban dinero: el de las contribuciones voluntarias de los fieles el cual era en gran medida destinado al sostenimiento de las viudas y los huérfanos que formaban la iglesia para ese entonces (Hch 6:1; 1Tm 5:9,16).

No faltaba pues oportunidad para que alguno fuera tentado a meter la mano en el tesoro común y gastar el dinero en derroches y consentimientos personales. Hoy vemos este triste espectáculo en la iglesia, a cristianos, líderes y pastores yendo de un lado para otro, desperdiciando los recursos divinos sin saber que Dios les va a pedir cuentas por ese desperdicio. Miles de siervos del Señor son diariamente tentados sin que nadie se percate ni se interese por ello, y peor aún, sin que el propio anciano o líder se apresure a ser pastoreado por otros líderes.

Estos quieren ser conocidos y respetados como profetas, como los hombres del momento, buscados como poderosos guerreros de fe, acción y poder. Aman el aplauso de los hombres, la adulación como para un héroe; les gusta ir por ahí oyendo esas palabras de auto aprobación. “¡Miren, ahí esta! ¡Ahí va ese poderoso hombre de fe, acción y poder!”. Pablo denunció esa adulación a ministros. Debemos dar honor a quien honor merece, y ése es ¡solamente Cristo!.

Los creyentes sin discernimiento espiritual, hacen pequeños dioses de los auto nombrados profetas, sanadores, y maestros de nuevas revelaciones. El poder malgastado está corrompiendo al ministerio y la casa de Dios, Los mayordomos del evangelio que desperdician el tiempo, la fe, el poder y otros recursos divinos en su pastorado van, por consiguiente, a perder su autoridad espiritual en Cristo, comprometiéndose con sus propios planes y proyectos, pierden la unción y se arrastran a satanás, inventando un evangelio que perpetúe sus propios intereses.

Jesús es el ejemplo perfecto de un pastor. Él representa todo lo que un líder espiritual debería ser. Pedro le llamó el “Pastor principal” (1 Pedro 5:4), Él es nuestro gran Rescatador, nuestro Líder, nuestro Guardián, Protector, y nuestro Confortador. Los líderes de la iglesia son apacentadores que protegen el redil bajo la vigilancia del Pastor Principal (Hechos 20:28).

Apacentar al rebaño de Dios es una tarea enorme, pero para los pastores fieles les trae la recompensa enriquecedora de una corona inmarcesible de gloria, la cual será otorgada por el Pastor Principal Mismo en Su aparición (1 Pedro 5:4).
Si su pastor está llevando a cabo fielmente los deberes requeridos en su trabajo, acuérdese de seguir esta admonición de la Escritura:

"Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso..." (Hebreos 13:17)
"Porque Nada Hay Imposible Para Dios"
                                            Lucas 1:37
Q.D.L.B