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—¡Señor, te bendigo porque me permitiste ser un leproso! La enfermera, extrañada, le protestó: —Pero…¿cómo…

Érase una vez un hombre que poseía un diamante de un valor incalculable. Había heredado…

Un niño estaba parado, descalzo, frente a una tienda de zapatos temblando de frío. Una…