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anamariarios · 345

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Desconectado anamariarios

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en: Lunes 24 de Oct, 2011, 16:58:30 pm
Me invocará, y yo le responderé; con el estaré YO en la angustia; lo libraré y lo glorificaré." Salmo 91:15

Hoy estamos acostumbrados a vivir apurados con soluciones instantáneas. Hay sopa instantánea, puré instantáneo. Todo sale rápido. Cada vez hay más casas de comidas rápidas, pasás por el auto y comés dentro del auto. Todo se hace rápido. Vivimos a contra reloj, siempre a las corridas. Esto es aun peor en las grandes ciudades donde todos parecen perseguidos por el tiempo. Nos acostumbramos a las respuestas instantáneas. Perdimos la capacidad de esperar. Y cuando tenemos que hacerlo, nos desesperamos. La ansiedad puede más que la paciencia y perdemos el control. Reaccionamos mal, nos ponemos nerviosos, a veces agresivos. Y la excusa es que estamos así porque estamos ansiosos, no recibimos lo que estamos esperando. El problema es que tenemos esta misma actitud con Dios y pensamos que podemos manejar los tiempos divinos con el capricho que hacemos un puré instantáneo. A veces creemos que Dios está a nuestro servicio, esperando que le pidamos algo para responder en forma inmediata y completa cada uno de nuestros reclamos.
Pero nos equivocamos. Dios no está para responder cada capricho o pedido nuestro, en tiempo y forma que solicitamos. Sin embargo, por su gran amor, Él hizo esta promesa que sigue vigente. Cada vez que un hijo suyo le pida algo, e invocare el nombre de Dios, Él va a responder. Jamás va a dejar de escuchar y siempre nos va a dar una respuesta. Obviamente, no siempre va a ser lo que estamos esperando ni en el momento en que lo queremos. Pero Dios sabe mucho mejor que nosotros que necesitamos y cuando lo necesitamos. Por eso siempre responde. Y además nos acompaña. Prometió estar con nosotros en los momentos de angustia, cuando la presión sube y la respuesta no aparece. Dios no nos deja solos en el momento feo de la espera. Siempre nos sostiene. Dios nunca llega tarde. Y cuando nos responde siempre es lo mejor. La respuesta de Dios libera y honra, te llena de alegría, te da satisfacción. Acordate la última vez que estuviste pidiendo algo con mucha insistencia y Dios te lo dio, la alegría que tenía tu corazón. Así responde Dios, siempre lo mejor, siempre oportuno. Si todavía estás esperando, no te desesperés. Dios tiene tu respuesta.
                                                                                 Daniel Pérez Cliffe