Cuando alguien intentaba generar una disputa con el doctor Ironside acerca de una cuestión de poca importancia sobre la que había predicado, contestaba: «Bien, querido hermano, cuando lleguemos al cielo, uno de los dos habrá estado equivocado, y quizá seré yo». Este espíritu ponía fin a todas las discusiones.
Temo el día en que la tecnología sobrepase a la humanidad… el mundo tendrá una…
