Uno de los periódicos de Louisville, Kentucky, en 1956 publicó la noticia de que un padre de familia había violado las leyes de tránsito y, reconociendo su culpa, la confesó, y no procuró desconocer sus responsabilidades; además, en
lugar de pagar una multa prefirió la pena máxima: la de ser encarcelado. Ese padre de familia explicó de determinación, diciendo: “Creo que de esta manera
enseño a mi hijo que no debemos menospreciar las leyes.” — Broadman.
Le llamaremos Juan. Está despeinado, descalzo, su camisa agujereada; su pantalón anda por las mismas.…
